Análisis de La I Latina

La I Latina fue escrito por el venezolano José Rafael Pocaterra, y es una historia sobre un niño joven y sus primeras experiencias de escuela. Pero algo que es significa en la historia es que incluye tema de muerte y la comprensión de los niños sobre eso. La escritura de Pocaterra tiene el poder de conmover a sus lectores. Al leerlo, el lector puede sentir las emociones de los personajes y ver lo que ellos veían y sentían. El cuento tiene tan poder y movimiento porque tiene los elementos del uso de primera persona en el punto de vista de un niño, el uso de los cambios de las escenas, y por los diálogos.

Un elemento muy poderoso de la historia es el uso de primera persona y el punto de vista de un niño. Un ejemplo del efecto es en la descripción de los estudiantes. “Tomé amor a mi escuela y mis condiscípulos: tres chiquillas feúcas, de pelito azafranado y medias listadas, un gordinflón que se hurgaba la nariz y nos punzaba con el agudo lápiz de pizarra; otro niño flaco, triste, ojerudo, con un pañuelo y unas hojas siempre al cullo y oliendo a aceite…” (Pocaterra 3) En este párrafo, el niño es muy descriptivo con su descripción de sus condiscípulos. Usa palabras como “gordinflón”, “flaco”, “triste”, y “ojerudo.” Porque es un niño inocente, no tienen filtros y describe como ellos son con mucha honestidad. Otro ejemplo del efecto es cuando dice, “Ayer tarde oí decir a mi abuela que no le gustaba nada esa tos… No sé de quién hablaba.” (Pocaterra 4) El niño en la historia no sabía que la señorita estaba muriendo y entonces nosotros no sabíamos tampoco. Solo podemos ver lo qué pasó desde el punto de vista del niño. Es como si estuviéramos en el lugar de él. Lo que él veía, nosotros veíamos, y lo que él sentía, nosotros sentíamos, y es como si nosotros somos en la historia también.

Otro elemento que usó en la historia es los transiciones por el uso de los cambios de las escenas con las estrellas entre los párrafos. Por ejemplo,
“Me han vestido de negro y mi abuelita me ha llevado a la casa mortuoria….
De tiempo en tiempo de suena y dice en alta voz:
-¡Está como dormida!
***
Después del entierro, esa noche, he tenido miedo. No he querido irme a dormir. La abuelita ha tratado de distraerme contando lindas historietas de su juventud. Pero la idea de la muerte está clavada, tenazmente, en mi cerebro.” (Pocaterra 5)
Con el uso de los cambios de escenas en la historia, puede hacer un buen transición entre las escenas. Lleva a nosotros de el funeral en la casa mortuoria a la casa del niño esa noche. Con los estrellas puede mover ubicaciones y horas rápidamente y suavemente. Por otro ejemplo,
“Al regreso, pálida, fatigada, quejábase la Señorita de dolor de cabeza; suspendía las lecciones, permaneciendo absorta largos espacios, con la mirada perdida en una niebla de lágrimas…
Después hacía un gesto brusco, abría el libro en sus rodillas y comenzaba a señalar la lectura con una voz donde parecían gemir todas las resignaciones de este mundo.
***
Hace quince días que no hay escuela. La Señorita está muy enferma. De casa han estado allá dos o tres veces. Ayer tarde oí decir a mi abuela que no le gustaba nada esa tos… No sé de quién hablaba.
***
La Señorita murió esta mañana a las seis…” (Pocaterra 4)
En esta cita, el autor escribí sobre mucho en un espacio pequeño, aunque de ocurrió en más tiempo en realidad. Por eso, puede hacer el punto más rápido porque no necesita incluir todas las detalles entre las escenas que no importa mucha. Solo incluye los detalles importantes. También puede representar el rapidez en que los eventos parecían a ocurrir para el niño.

Un otro elemento importante es el uso de diálogo. En el comienzo de la historia la mamá y la abuela hablaban sobre el niño que iba a empezar la escuela.
“¡No, no era posible! andando ya en siete años y burrito, burrito.
-¡Nada! ¡Nada!- dijo mi abuelita-. A ponerlo en la escuela.” (Pocaterra 2)
En esta sección podemos ver exactamente lo que los personajes decían. Es importante porque el resto de la historia es del punto de vista del niño, pero en los diálogos, podemos ver un poco de cómo los otros personajes sentían entre lo que decían. En este ejemplo podemos saber que la mamá no podía creer que su niño tiene siete años y no querían que él crecía, y probablemente nosotros hemos oído nuestras mamás diciendo lo mismo. Inmediatamente podemos relacionarnos con él. Pero, por el otro lado, nosotros todos tenemos hijos o hermanos o primos pequeños que crecen muy rápidamente y podemos relacionarnos con el punto de vista de la mamá también. En el fin de la historia hay un otro diálogo que ocurrió después del funeral.
“De pronto, la interrumpo para preguntarle:
-¿Sufrirá también ahora?
-No -responde, comprendiendo de quién le hablo-, la Señorita no sufre ahora.
Y poniendo en mí aquellos ojos de paloma, aquel dulce mirar inolvidable, añade:
-¡Bienaventurados los mansos y humildes de corazón porque ellos verán a Dios!” (Pocaterra 5)
En esta sección podemos ver la inocencia y tristeza de el niño, pero también podemos ver la sabiduría de la abuela sin el filtro del niño. Es posible que el niño no haya podido entender todo en el momento y no podía poner lo que ella dice en sus propias palabras, pero para nosotros es una imagen de esperanza, y podemos sentir eso porque el autor usó el diálogo aquí. Los diálogos tienen mucha influencia porque podemos ver lo que pasó en verdad y sin filtros.

En conclusión el cuento es influyente porque José Rafael Pocaterra usó las técnicas del uso de primera persona en el punto de vista de un niño, el uso de transiciones a escenas diferentes, y por el uso de los diálogos. Con esos elementos la historia es muy poderosa y puede conmover el lector. El lector puede ver, sentir, y escuchar lo que él narrador podía, y es como si estuviéramos en los zapatos del niño.

La Orientación de Mary Washington

Un sábado en la primavera pasada, yo fui a un evento de orientación para Mary Washington. Estaba en la escuela secundaria y en este punto no sabía adónde quería ir para colegio. No quería ir a Mary Washington porque vivía en Fredericksburg y era muy cerca, pero decidí que por lo menos podía mirarla. Empezaba el evento en Dodd Auditorium. Había muchos estudiantes y padres que yo nunca había visto. Solo conocía a mi amiga que se llamaba Kassie, y nuestros padres. Cuando llegamos a Dodd, ellos nos dieron un paquete de información y instrucciones. En el frente del paquete había una etiqueta con nuestros nombres, nuestras escuelas secundarias, y el nombre de una clase que íbamos a asistir ese día. En mi paquete, había mi nombre, Isabella Conrad, mi escuela secundaria, Chancellor High School, y el nombre de una clase de estadísticas. Yo estaba en pánico porque odiaba las matemáticas. No quería ir a ninguna clase de matemáticas especialmente en un sábado. Yo le dije eso a mi amiga Kassie y ella tenía una buena idea. Porque ella tenía una clase de inglés y yo odiaba las matemáticas, podíamos intercambiar nombres para el día. Creía que esa era una buena solución para mi problema, y entonces nosotros intercambiamos nuestros paquetes y nuestras etiquetas de nombres. Entonces salimos para ir a nuestras clases diferentes. Cuando estaba en el camino a la clase, yo me di cuenta de un defecto de nuestro plan. Mi etiqueta de nombre decía, “Kassie Phillips, Riverbend High School,” pero estaba llevando una camiseta de Chancellor High School. Cuando me di cuenta, yo envié una mensaje a Kassie para decirle eso, y ella respondío, “Bella, estoy llevando una camiseta de Riverbend High School.” Entonces estábamos más nerviosas de que alguien fuera a darse cuenta también e iba a parar nuestro plan. Yo iba a la clase de inglés y me presenté como Kassie, y ella iba a la clase de estadísticas y se presentó como Bella. A pesar de nuestras camisetas y el daño del plan, el día era exitoso y nadie se dio cuenta de que yo no realmente era Kassie.

Borrador del Ensayo de “La I Latina”

La I Latina fue escritor por José Rafael Pocaterra, y es una historia sobre un niño joven y sus primeras experiencias de escuela. Pero algo que es significante en la historia es que incluye la tema de muerte y la comprensión de los niños sobre eso. Pocaterra hizo un buen trabajo con su escrito porque tiene el poder de mover sus lectores. Cuando leyendo, el lector puede sentir los emociones de los personajes y ver lo que ellos veían. El escrito tiene tan poder y movimiento porque tiene los elementos del uso de primera persona, los descripciones y imágenes, y por los diálogos y elección de palabras.

Un elemento muy poderoso de la historia es el uso de primera persona y el punto de visto de un niño. Un ejemplo de el efecto es en el descripción de los estudiantes. “Tomé amor a mi escuela y mis condiscípulos: tres chiquillas feúcas, de pelito azafranado y medias listadas, un gordinflón que se hurgaba la nariz y nos punzaba con el agudo lápiz de pizarra; otro niño flaco, triste, ojerudo, con un pañuelo y unas hojas siempre al cuelo y oliendo a aceite…” (Pocaterra 3) En este párrafo, el niño es muy descriptivo con su descripción de sus condiscípulos. Usa palabras como “gordinflón”, “flaco”, “triste”, y “ojerudo.” Porque es un niño inocente, no tienen filtros y describe como ellos son con mucho honestidad. Otro ejemplo del efecto es cuando dice, “Ayer tarde oí decir a mi abuela que no le gustaba nada esa tos… No sé de quien hablaba.” (Pocaterra 4) El niño en la historia no sabía que la señorita estaba muriendo y entonces nosotros no sabían también. Solo podemos ver lo qué pasó entre el punto de visto del niño. Es como estamos en el lugar de él. Lo que él veía, nosotros vimos, y lo que él sentía, nosotros sentimos, y es como nosotros somos en la historia también.

Otro elemento importante es el uso de diálogo.
“¡No, no era posible! andando ya en siete años y burrito, burrito.
-¡Nada! ¡Nada!- dijo mi abuelita-. A ponerlo en la escuela.” (Pocaterra 2)
En esta sección podemos ver exactamente lo que los personajes decían. Es importante porque el resto de la historia es del punto de vista del niño, pero en los diálogos, podemos ver un poco de cómo los otros personajes sentían entre lo que decían. En este ejemplo podemos saber que la mamá no podía creer que su niño tiene siete años y no querían que él crecía, y probablemente nosotros hemos oído nuestros mamás diciendo lo mismo. Inmediatamente podemos relacionarse con él. Pero por el otro lado nosotros todos tienen hijos o hermanos o primos pequeños que crece muy rápido y podemos relacionarse con el punto de vista de la mamá también. En el fin de la historia hay un otro diálogo. “De pronto, la interrumpo para preguntarle:
-¿Sufrirá también ahora?
-No -responde, comprendiendo de quién le hablo-, la Señorita no sufre ahora.
Y poniendo en mí aquellos ojos de paloma, aquel dulce mirar inolvidable, añade:
-¡Bienaventurados los mansos y humildes de corazón porque ellos verán a Dios!” (Pocaterra 5)
En esta sección podemos ver la inocencia y tristeza de el niño, pero también podemos ver la sabiduría de la abuelo sin el filtro del niño. Posible que el niño no podía entender todo en el momento y no podía poner lo que ella dice en sus propias palabras, pero para nosotros es una imagen de esperanza, y podemos sentir eso porque el autor usó el diálogo aquí. Los diálogos tienen mucha influencia porque podemos ver lo que pasó en verdad y sin filtros.

En conclusión la historia es influyente porque José Rafael Pocaterra usó los técnicos del uso de primera persona en el punto de vista de un niño, y por el uso de los diálogos. Con esos elementos la historia es muy poderosa y puede mover el lector. El lector puede ver, sentir, y escuchar lo que él narrador podía, y es como estamos en los zapatos del niño.

“La I Latina” Párrafo de Introducción

La I Latina fue escritor por José Rafael Pocaterra, y es una historia sobre un niño joven y sus primeras experiencias de escuela. Pero algo que es significante en la historia es que incluye la tema de muerte y la comprensión de los niños sobre eso. Pocaterra hizo un buen trabajo con su escrito porque tiene el poder de mover sus lectores. Cuando leyendo, el lector puede sentir los emociones de los personajes y ver lo que ellos veían. El escrito tiene tan poder y movimiento porque tiene los elementos del uso de primera persona, los descripciones y imágenes, y por los diálogos y elección de palabras.

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